viernes, 17 de junio de 2011

Viernes 17 de Junio de 2011...

                      ¡Uff! Las cosas siguen mal. Al final ayer los chicos de la plaza no comieron fideos. Estaban tomando vino de tetrabreak, y me convidaron un poco. Bien berreta debería ser ese vino porque de inmediato me pegó muy mal. De pronto comencé a sentir una especie de euforia, un calor que me subía por todo el cuerpo y no me importaba nada. Les conté a los gritos y entre risas lo que me había pasado con el vampiro y que ahora mismo iba a matarlo. Mis compañeros de tragos se reían. “Vo está reloco, gato”, me decían. “Si hay cosas para curtí, te segundeamos eh!”. De pronto, la euforia me abandonaba de golpe y caía sentado en un cantero de la plaza sollozando y diciendo que tenía miedo. Así me la pasé toda la noche, los “tetras” siguieron circulando… Después no recuerdo nada más, hasta que me desperté… ¡Junto al travesti del ciber! Por suerte ambos estábamos vestidos y Gladys, se llama Gladys, me juró que no pasó nada.
            - Si viniste como un pajarito mojado, papi, te acostaste al lado mío y te dormiste… -me explicó, recordándome que cuando yo quisiera, para mí iba a ser gratis el “servicio”. Salí rajando aduciendo que se me hacía tarde para llegar al trabajo.
            Para colmo de males, los malditos de Capponi y Malsani me tuvieron loco todo el día. Me habían visto con Mariela y la envidia se ve que los corroe. Todo el santo día se la pasaron burlándome.
- ¡Che, Pacienci, mucha mina para vos eso, eh! Esa no es una mina para vos… -comenzó Malsani-. Mirá que esta mina, por lo que se ve, no es pa´ leer historietitas…
- ¡Ja! –acotó Capponi-. ¡Capaz que Pacienci se cree que es la Mujer Maravilla…
Lo primero que hice cuando llegué a la oficina fueron dos cosas: llamé a mi casa para corroborar que mi madre y mi hermana estuvieran bien, y convoqué una reunión especial de la Cofradía para la noche.
- Si, nene, claro que estamos bien nosotras –me dijo mi madre con un tono de preocupación en su voz-. Pero ¿vos estás bien? ¡Te fuiste corriendo, nene! ¡Y no volviste!
- Si estoy bien, mamá. Después te explico.
Durante el resto de la jornada seguí estudiando el manual. Allí recomienda atacar el cubil del vampiro durante las horas diurnas, ya que este duerme en ese lapso y que para liberar el alma del condenado hay que hundir una estaca de madera en el corazón y luego cortarle la cabeza, en su defecto, someter al cuerpo al fuego o a la exposición solar (nada que no me haya enseñado ya una buena película del género). En el manual, había unos gráficos que enseñaban la posición adecuada para clavar la estaca, o de qué manera hacer el corte en el cuello para seccionar la cabeza.
No fui para mi casa, no pienso volver mientras esté viva esa cosa. Estoy en un ciber del centro, por las dudas no volví al de Constitución, el recuerdo de Gladys aún me perturba un poco. Hace un rato me llamó Mariela. Hablamos un buen rato y me propuso salir una vez más, el sábado.
- La tercera dicen que es la vencida –me sugirió entre risas-. Esta vez vení directamente a casa, así no hay malos entendidos en el estudio…
¡Gracias a Dios, a Eru y a todas las deidades ñoñas conocidas! El sábado será el día perfecto: nos libraríamos del “strigoi” (porque para eso convoqué a la Cofradía, para pedirles que me ayuden a acabar con el vampiro) y a la noche… ¡Mariela!
Bueno, ahora los dejo. Salgo para encontrarme con la Cofradía.
¡Adiós!

No hay comentarios:

Publicar un comentario