miércoles, 15 de junio de 2011

Miércoles 15 de Junio de 2011...

             Mis camaradas de la Cofradía aseguran que la cosa va de mal en peor. Que un esbirro del “lamia” (este vocablo lo usó esta vez Alan) haya intentado hacer contacto con mis familiares significa que quieren estrechar el círculo sobre mí, que el vampiro está convencido que yo sé algo. De modo que acordamos jugar un poco y luego dedicarnos a estudiar el manual que compré el otro día.
Entretanto, los chicos, tuvieron un adelanto en el juego. El vampiro ancestral conocido como Urgul el Drenador de Vida, acorraló el guerrero y el bardo que, tras luchar con unos esqueletos vivientes, debieron resguardarse dentro de una cripta. Afortunadamente, el hechicero tenía a disposición un pergamino con el sortilegio de “Portal Busca-amigos” que logra abrir una puerta mágica que lo lleva directamente al lugar exacto donde algún amigo en peligro se halla. De modo que el Hechicero y el Bribón llegaron justo para luchar con el vampiro. Fue una lucha ardua, el guerrero falló algunos golpes (Pedro le echó la culpa a la reciente pérdida del ojo izquierdo del pobre Steelstrong, pero todos sabemos que tiene mucha mala suerte con los dados); Hawk, se portó como un valiente, claro, después de estar paralizado unos cuantos asaltos al no poder superar su tirada de Salvación contra Miedo… Pero fue finalmente Alathar, el hechicero elfo el héroe de la jornada, cuando ejecutó con éxito un difícil sortilegio de sacerdote para intentar expulsar al muerto viviente.
             - ¡Ojalá tuviéramos este hechizo en verdad! –suspiré cuando cesaron los clamores de victoria del grupo, con excepción del enano que continuó solo y despachó a la banda de orcos de las ruinas. Allí encontró un túnel que se prolongó por mucho trecho hasta que dio con un pequeño cofre de indudable hechura enana; sin embargo, cuando estaba a punto de abrirlo, fue atrapado por la otra parte del clan orco que dormía en aquel túnel.
            - No tendremos ese hechizo pero vamos a tener estacas de roble –aseguró Claudio, que se daba maña con las manos y era muy creativo. Él nos iba a proveer las armas. Era inevitable que se venía el día en que debíamos enfrentar al monstruo.
            - Bueno, dale… sacá el libro–me apuró Alan.
           Pero no hacía falta, ya había metido la mano en mi morral y estaba extrayendo el libro cuyas tapas estaban forradas con contact negro.
           “En este libro están volcados todos los conocimientos necesarios que un hombre de Dios debe tener para poder perseguir, combatir y cazar al strigoi (Nota del traductor: Strigoi es el vocablo rumano para referirse al vampiro). Debes saber, lector, que para llevar a cabo tal empresa, has de poseer un alma fuerte, un carácter templado, una voluntad férrea y una entrega total a Dios.”
          Con estas palabras comienza el manual. Las leyó Pedro en voz alta, pues su voz es clara y potente, pero las leyó en un tono suave y con cierta solemnidad. Nos miramos todos, unos a otros sumergidos en el silencio venerable que siguió a la lectura del párrafo.
           - ¿Todos tenemos eso? –preguntó finalmente Marcelo, su voz tembló ligeramente.
           - No te preocupes, Marcelito –intervino Tony dándole una calada larga a su cigarro de marihuana-. Cualquier cosa te fumás uno conmigo. Esto –y alzó el cigarrillo para que lo viéramos todos-, es sagrado. Te abre la mente, te da claridad. ¿Por qué te crees que yo veo la vida tal cual cómo es?
          Las miradas del resto confluyeron en la mía, todas parecían expresar lo mismo: “¿haremos bien en llevarlo a Tony?
          Leímos largamente el manual, cada capítulo: Naturaleza del Vampiro; Poderes del Vampiro; los Vampiros en la Historia; Visión de la Iglesia sobre el Vampirismo; y finalmente lo que buscábamos: ¿Qué es ser un Cazavampiros?; Equipo Elemental del Cazavampiros; Puntos Débiles del Vampiro; Estrategias; Últimas Consideraciones. Después cada uno se fue para su casa. Por suerte hoy no vi a mi vecino.
           Antes de ponerme a escribir en el blog, hablé con Mariela. Para resarcirse me invitó a cenar a su casa. A Icarus, el sábado le toca estar con su padre. Después de todo no estoy tan mal parado, me parece.

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