Estoy nervioso. Mañana se producirá mi encuentro con Mariela. Estuve chateando mucho con ella estos últimos dos días. Realmente no sé qué pensar, espero no estar equivocado, pero esa chica pareciera tener mucho interés por mí. Quiso saber muchas cosas: ¿A qué me dedicaba? ¿Si había tenido hijos? ¿Qué había hecho finalmente el sábado? Ella insisistió tanto con lo del cabaret y con que había estado con alguna loca, que al final decidí explicarle lo de la Cofradía, pero creo que no me entendió mucho. Me pareció porque se terminó riendo y me preguntó si no era mejor ir a algún lado a conocer mujeres. Yo le expliqué que una cosa no tenía nada que ver con la otra. Que el juego era sagrado, que cada martes nos reuníamos para jugar y que, si queríamos salir a cazar mujeres podíamos hacerlo otro día (preferí omitir que los sábados es muy probable que nos reunamos en la casa de alguno a ver películas, hacer maratón de series, jugar póker, tute cabrero o pictionary) Hablando de la Cofradía y del juego, ahora les contaré cómo resultó la partida de hoy. ¡Acabo de llegar!
Los aventureros debieron abandonar la ciudad, pues un espía se introdujo en el castillo real y robó una reliquia que, en manos de Lord Blackhood sería muy peligrosa. El grupo debía alcanzar al ladrón antes de que pudiera contactar al villano y entregarle el poderoso objeto. Todo fue bien, y pudieron hallar al malhechor, que se había unido a su banda y escaparon por unos “dungeons” (mazmorras, en castellano, el ley motive de los juegos Dungeons & Dragons –que significa justamente: Mazmorras (o calabozos) y Dragones, en realidad para los efectos del juego cualquier lugar subterráneo donde pueda desarrollarse la aventura se lo considera como un dungeon- en este caso eran catacumbas, los restos de una antigua ciudad enterrada) que resultó ser bien peligroso. Antes de poder dar con la banda (lo que quedaba de ella porque cinco de sus miembros habían perecido por los peligros naturales y artificiales del lugar. Los mismos aventureros estuvieron al borde de la muerte en un par de ocasiones, cuando se enfrentaron a un grupo de arañas gigantes y cuando, el bribón de Tony activó una trampa por intentar robar una gema que estaba incrustada en un muro. Las puertas se cerraron y del techo comenzaron a bajar unas púas aceradas y muy agudas. Finalmente entre el bardo que juega Marcelo y el propio Tony lograron desactivar el mecanismo de la trampa y detener los pinches a muy pocos centímetros de ellos. El enano derribó la puerta a golpe de martillo de guerra y pudieron seguir adelante. Al bribón no le dirigieron más la palabra durante toda la aventura por haberlos metido en ese lío sólo por su ambición. Finalmente hallaron a los dos únicos sobrevivientes de la banda y reconquistaron la reliquia para su rey. Pero… en un alto en un pueblo antes de llegar a la ciudad, para furia de Tony, y frustración del resto, una mujer engatusó a su bribón y, luego de una desenfrenada noche de lujuria en la que quedó exhausto, le robó el objeto. Para cuando despertó a la mañana siguiente, la mujer ya les llevaba varios kilómetros de ventaja y sólo sabían que había salido hacia el norte… Imagínense los gritos y las discusiones de Tony al ver que su pobre personaje había sido víctima del vil engaño de una mujerzuela. E imaginense el trato que le depararon el resto de sus compañeros por haberse dejado birlar.
- Yo creo que deberías dejar de incluir mujeres en tus aventuras –concluyó finalmente Tony-. Ni en el juego ni en la vida las mujeres son buenas...
Se retiró del lugar dando un portazo y dejando en el aire una frase del escritor español Noel Clarasó: "El hombre que a los 20 años no cree en la mujer no tiene corazón, y el que sigue creyendo en ella a los 40 ha perdido la razón". A lo que Alan muy serio agregó para nadie en particular: "Si la mujer fuera buena, Dios tendría una".
Yo, por mi parte, seguiré confiando en ellas, en Mariela, por el momento.
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